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sábado, noviembre 28, 2020
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La app que lo conecta con la agricultura colombiana en el aislamiento

Familias campesinas de Antioquia, Cundinamarca y Boyacá pueden comercializar los productos agrícolas que cultivan, mediante la aplicación Fruvii.
Familias campesinas de Antioquia, Cundinamarca y Boyacá pueden comercializar los productos agrícolas que cultivan, mediante la aplicación Fruvii.
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Juan José Parra es un pequeño agricultor de La Ceja, municipio ubicado en el oriente antioqueño, quien ha dedicado toda su vida al campo y desde hace siete años cultiva aguacate Hass para comercialización nacional e internacional.

Hace tan solo unos meses, para poder vender sus productos, Juan José debía de acudir a centrales mayoristas y otros intermediarios. A ello se le sumaban los costos de transporte y gastos, con lo que las ganancias cultivadas se veían afectadas.

Las jornadas extensas, con esfuerzos que no conocen fines de semana o festivos y exposición al agua y al sol, son el diario vivir de pequeños y medianos agricultores del país.

Es un esfuerzo impresionante para que cuando saquemos nuestros productos no podamos tener una ganancia digna ni precios justos. Los precios son los que imponen quienes se llevan los alimentos”, señala.

Algunos, con algo de suerte, tienen compradores que se dirigen hasta los cultivos para recoger los productos con tal de conseguirlos a bajo costo. Otros deben llevar sus cargas hasta el centro urbano o las plazas más cercanas buscando ventas.

Tal es el caso de James San Juan, quien tiene dos pequeñas parcelas en el perímetro rural de Tocaima, en Cundinamarca. Durante años, James salió a la carretera y viajó hasta las plazas para llevar mango, limón o papaya.

Estos dos cultivadores tienen en común que desde hace unos meses usan una aplicación móvil que llegó a sus vidas para transformarlas.

Fruvii va hasta sus cultivos, compra sus productos y los vende directamente al consumidor. La diferencia es del 25 o del 30 por ciento en las ganancias.

Steven Montoya, CEO y fundador del emprendimiento social, cuenta que su sueño es reducir la pobreza a gran escala en el campo. La empresa nació en agosto del año pasado y la ‘app’ se lanzó en diciembre.

En sus investigaciones de mercado encontraron que “hay aproximadamente siete intermediarios dentro de la cadena de expedición entre el agricultor y el consumidor final” y vieron que a “los cultivadores no se les pagaba un precio justo”, señala Jaime Franco, director financiero de Fruvii. Entonces decidieron solucionar esto con tecnología.

Con apenas cinco meses en el mercado, Fruvii se encontró en una coyuntura desafiante en la que su sistema podría salvar hogares agricultores y apoyar el abastecimiento de los colombianos durante la pandemia.

Para Juan José, “esta crisis es una oportunidad porque el mundo se ha dado cuenta de que la comida es lo más importante y es la base de la vida junto con el agua; el resto de las cosas no se necesitan tanto”.

Domicilio a un par de clics

Según cifras del último censo realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en Colombia existen 2,7 millones de productores, de los cuales poco más de 725.000 son residentes en el área rural dispersa censada. De este total, más de 527.000 son jefes de hogar.

Llegar a las zonas hace toda la diferencia. Por ahora, Fruvii está disponible para pedidos en Bogotá o Medellín con frutas, verduras, legumbre y hortalizas de alrededor de 200 pequeños productores ubicados en Cundinamarca, Antioquia y Boyacá.

La aplicación, con secciones sencillas y coloridas, tiene todos los elementos de un ‘e-commerce’ tradicional. Después de elegir los productos, en el periodo de más o menos un día (de 24 a 48 horas), el mercado de frutas y verduras, entre otros productos agrícolas, le llegan a domicilio.

A diferencia de otras apps de domicilios, Fruvii tiene contacto directo con los agricultores y es el único intermediario entre el campo y el cliente final. La empresa recoge el producto de los cultivos y lo lleva a sus centrales de abastos en la cuidad.

De acuerdo con Franco, “los intermediarios usuales tienen comisiones, transportes extra y pasos innecesarios que hacen que los cultivos se vean afectados. Esos valores los asume el campesino, pues el intermediario nunca baja su porcentaje. Esa es la fuente del problema que estamos tratando de cambiar” señala.

Fruvii planea no solamente incorporar más agricultores en su grupo de colaboradores, sino que también, desde el punto de vista tecnológico, tiene proyectado integrar una plataforma adicional de tal forma que los agricultores puedan acceder a ella y ofertar sus productos. También quieren atender, en su plataforma ya existente, mercado institucional, como por ejemplos hoteles y restaurantes.

Pero obstáculos como la señal, el costo de un plan de internet o la misma alfabetización digital limitan los planes. Por ahora, la plataforma tiene un contacto análogo y directo con los campesinos, y se apalanca de sistemas para recibir las órdenes.

Esta crisis es una oportunidad porque el mundo se ha dado cuenta de que la comida es lo más importante y es la base de la vida junto con el agua; el resto de las cosas no se necesitan tanto

Sin embargo, los agricultores ven en las herramientas tecnológicas una oportunidad de aprender e innovar.

En el caso de Juan José, sobre la idea de usar la tecnología, admite que siempre lo vio como “una posibilidad fuera del alcance del agro”. La clave es que en el futuro sean amigables y asequibles.

De hecho, actualmente se encuentra realizando un curso de ‘marketing’ virtual con el propósito de entender mejor los mercados ‘online’, y de esta manera utilizar las herramientas tecnológicas, con las que nunca se había familiarizado, para hacer crecer su negocio.

“Nunca he utilizado mi tiempo en las redes ni nada de eso y ahora opino que la tecnología es la que va a mover el futuro, por eso, todos los días me estoy preparando en estos temas para conocer la forma correcta de utilizar las herramientas digitales”, puntualiza.

YESHICA ORJUELA TORRES
Redacción Tecnósfera

Fuente: https://www.eltiempo.com/

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